Publican primer libro chileno de autoayuda para situaciones de crisis
Su autor, el periodista y consultor de empresas Daniel Seisdedos, explica que El secreto del junco puede convertirse en un importante apoyo para ser felices aun en momentos difíciles y para salir airosos de todo tipo de crisis, desde el ámbito económico hasta el emocional.
Por Al Tereggo
Santiago de Chile, martes 15 de diciembre de 2009.- El libro El secreto del junco, de Ediciones B, sello Vergara, y presentado en esta capital hace apenas un mes, surgió como respuesta a la crisis económica que asuela al mundo desde el año pasado. El autor, el periodista Daniel Seisdedos Reyes, en su rol de consultor en desarrollo personal y organizacional, observó cómo la crisis comenzó a afectar a las empresas y a muchas personas que vieron amenazada su estabilidad económica o quedaron sin trabajo. En esto se inspiró para escribir, durante el primer semestre de este año, un libro que dará de qué hablar.
El subtítulo indica de qué se trata: “Cómo hacer de las crisis una oportunidad”. El escritor aborda en profundidad el fenómeno de las crisis como una condición normal, esencial y hasta necesaria de la vida, a la cual define como “un continuo de crisis y oportunidades”. Si bien lo que gatilló el libro fue la crisis financiera, el escritor abarca las crisis de todo tipo, desde las que se dan en las relaciones de pareja hasta las crisis existenciales que pueden afectar a una persona en lo más profundo de su ser.
“Yo mismo he vivido mis crisis, y no conozco a nadie que no haya debido enfrentar adversidades durante su vida. El dolor es algo completamente natural, y debemos aprender a convivir con él”, nos explica Seisdedos en entrevista exclusiva. “Todos enfrentan crisis, y a quienes todavía no lo han hecho les tocará hacerlo tarde o temprano. Por eso debemos estar preparados, para lograr convertirlas en una gran oportunidad de crecimiento, sea a nivel personal, familiar, organizacional y hasta como país o como humanidad, como espero que ocurra con el calentamiento global, que es una enorme crisis planetaria. No sacamos nada con, apenas aparece una crisis en nuestras vidas, hacernos los desentendidos o caer en la negación, aunque estos son nuestros comportamientos predominantes. Con El secreto del junco apunto justamente a romper esa pauta. En el libro doy lineamientos para encarar las adversidades con la frente en alto y lograr, incluso en momentos de crisis o dolor, ser más felices y vivir mejor. Por eso El secreto del junco está dentro de la colección Vivir mejor de Ediciones B”.
Seisdedos, quien se autodefine como “humanista y soñador”, junto con trabajar en consultoría, se ha desarrollado como actor doblajista y libretista de humor: “Tengo una frase que dice Río para no llorar. La ocupo mucho. Creo que es bueno verle el lado amable a la vida y saber reírnos incluso de nuestras desgracias”.
-¿Las crisis son una desgracia?
-Si no aprendemos a verles el lado amable, ¡claro que son una desgracia! Pero esa es una mirada muy limitante. Las crisis pueden ser tan positivas que incluso, en algunos casos, es recomendable provocarlas uno mismo.
-¿No es eso un tanto masoquista?
-¡Claro que no! Es mucho mejor pasar por varias crisis pequeñas y manejables que dormirse en los laureles y despertarse cuando ya es demasiado tarde y la crisis que ya se ha producido termina en una ruptura total, como les pasa a tantas organizaciones, personas, familias y parejas. Además, si sabemos que la vida trae consigo el dolor, ¿para qué negarlo si podemos usarlo como una oportunidad de crecimiento?
-¿Qué aprenderán los lectores con este libro?
-Si logran vislumbrar las grandes verdades que hay a nuestro alrededor, y que el libro no hace más que plasmar, podrán ser personas más felices y realizadas. Mi misión en la vida es ayudar a otras personas a lograr lo anterior, siempre que ellas estén dispuestas a ayudarse a sí mismas. Por eso es un libro de autoayuda. No es cierto, como algunas editoriales creen, que el crecimiento personal esté en retirada. Hay toda una generación de autores chilenos escribiendo para ayudar a la gente. Coincidentemente, todos estos escritores somos terapeutas o consultores (que es lo mismo que terapeutas, pero a nivel organizacional). Lo que sucede es que muchas personas y organizaciones ya vienen de vuelta y están cansadas de una vida materialista, acelerada y vacía de sentido. Pilar Sordo, Javiera de la Plaza, Amanda Céspedes, Jaime García, Manuel Manga y ahora yo estamos intentando aportar a un cambio de mentalidad, al menos en Chile.
- ¿Cómo nació El secreto del junco?
- Es el resultado de mi experiencia como capacitador: dando cursos en universidades, pero principalmente talleres de capacitación a más de 60 organizaciones distintas: públicas y privadas. Tengo más de 13 años de experiencia como profesor y relator. Al momento de escribir el libro, me había tocado dar más de 250 talleres con un promedio de 20 personas por taller. Eso significa haber capacitado a más de 5.000 personas, con quienes fuimos abordando la mayoría de los temas que desarrollo en el libro. Este contacto con la gente me ha permitido conocer las maravillas y las miserias de los trabajadores chilenos, desde los gerentes que ganan varios millones de pesos al mes hasta los auxiliares de servicio que dedican su vida a limpiar baños por el sueldo mínimo. Lo anterior me ha permitido afinar mi visión de la naturaleza humana en general y de la chilena en particular. He logrado crecer mucho como persona y como profesional y también ayudar a otros a hacerlo. Esa es básicamente la misión de mi vida y el objetivo de mis talleres.
-¿Este libro tiene algo que ver con el best seller mundial El secreto? El título es parecido…
-Al momento de escribir mi libro, no había leído El secreto. Y, francamente, todavía no lo he leído completo. Creo en la importancia de la visualización creativa y de la ley de atracción, pero también soy muy crítico de lo que en Chile acostumbramos llamar “venta de pomadas”. Sostener que el éxito se alcanza por estar pensando en positivo me parece ingenuo, por decir lo menos. El nombre de mi libro me fue dictado por las musas tras haber realizado listados con decenas de títulos. No estoy copiando al best seller. ¡Todo lo contrario! Quiero alejarme de él. Estoy prejuiciado contra la actitud mental positiva de estilo yanki y, además, no creo que en la vida haya un solo secreto como para arrogarse pedantemente el derecho de llamarlo “el” secreto. Creo que los secretos son muchos, y probablemente la mayoría de ellos todavía no han sido descubiertos. O, tras descubrirlos, se nos han olvidado. Por algo les decimos “secretos”, ¿no?
-¿Qué otros secretos hay además de El secreto?
-Creo que, al menos tan importante como la ley de la atracción, en la cual se basa el libro al cual alude, es la ley de la siembra y la cosecha. En un mundo donde hemos perdido la capacidad de espera y donde se nos ha enseñado a buscar el éxito fácil y rápido, se nos han ido olvidando cosas demasiado importantes.
-¿Cómo cuáles?
-En primer lugar, que el éxito no significa vivir en una casa que cueste millones de millones ni ser gerente ni tener un todo terreno para andar en rally por la Alameda. En segundo lugar, que los logros no se consiguen poniéndose a pensar como menso en lo que queremos, sino trabajando con denuedo en pos de objetivos o ideales. Usted no llegará a comprarse la casa de sus sueños por ponerse a visualizarla y atraerla hacia usted, sino principalmente por trazarse un plan de acción y poner mucho trabajo denodado para obtenerla. Sin siembra, no hay cosecha. La mayoría de las semillas no germinan. Y las que germinan son atacadas por las pestes o las inclemencias del clima. ¡Esa es la naturaleza del Universo, que es yin y yang! ¡Es frío y calor! Sin embargo, como ya no vivimos en el campo, sino en casas con losa radiante, se nos ha olvidado por completo. La ley de la siembra y la cosecha es un gran secreto: una ley evidente, pero que hemos dejado de ver y se volvió a convertir en un secreto.
-¿Y cual es el secreto del junco?
-Como nos lo recuerda la canción del Dúo Dinámico, el secreto del junco es este: ha aprendido que, para seguir siempre en pie, debe saber doblarse y dejarse doblar. Es el antónimo del roble, que debido a su rigidez y a considerarse omnipotente puede caer fácilmente derribado si el viento lo ataca muy fuertemente. El secreto del junco es la ley de la resiliencia, y específicamente una resiliencia muy especial: la de la flexibilidad, en que la fortaleza interior está escondida dentro de una aparente debilidad exterior.
-¿Cómo logra el junco no ser derribado por las tormentas?
-Eso es lo que explico en detalle en el libro, donde abordo una por una las actitudes que necesitamos para tener una vida de calidad, aun en medio de las más fuertes crisis, que son los embates del viento. ¡El junco la lleva! Todos descendemos de él, pues antes de ser animales fuimos pasto. Pero eso también se nos ha olvidado. ¡Debemos recuperar nuestra memoria primordial: esa que está dentro de nuestras células! Todos podemos sacar, desde nuestro espíritu, la resiliencia del junco. Y ese es un maravilloso secreto.
Seisdedos tiene publicados otros cuatro libros: Yo, proactivo, de autoayuda para adultos, y tres infantiles por Edebé (Palabritas y palabrutas 1 y 2 y la novela La Guerra de las Letras).
Para mayor información sobre este último libro o su autor, usted puede visitar los siguientes sitios:
http://www.elsecretodeljunco.cl/
http://www.academiadelaspalabras.cl/
http://www.consultoraproactiva.cl/
El secreto del junco se vende en las mejores librerías de Chile. En la red, está disponible aquí:
http://www.bazuca.com/libro-7348285-El-Secreto-Del-Junco-9789568884017
martes, 15 de diciembre de 2009
sábado, 17 de enero de 2009
Esta es una entrevista que realicé a mi hijo menor, Pablo Seisdedos, en julio de 2008, pero que publico recién ahora a raíz del próximo estreno (febrero de 2009) en Latinoamérica de la serie Ni Hao, Kai-Lan, en el bloque infantil de Nickelodeon, Nick Junior.
- Pablo, ¿cómo te sientes por doblar al personaje Tolee, en Ni Hao, Kai-Lan?
- Estoy feliz, porque es un desafío por el chino: no es como todos los monitos, a los que hay que ponerles la voz, sino que es más difícil, porque la pronunciación en chino, si la dices de una manera, con un acento, significa una cosa y con otro acento significa otra. Tienes que hacerlo igual que el personaje y siguiendo la voz que ha grabado también doña Gloria (jefa de traductores en Dint), que ya sabe chino mandarín.
- ¿Cuánto has grabado ya de la serie?
- Voy en el capítulo 10.
- ¿Qué te ha parecido?
- Encuentro que para los niños no va a ser tan fácil aprender chino con este programa, porque hay veces en que no dicen lo que significa la palabra en chino. Hasta a mí me cuesta comprender el significado. Pero sí hay veces en que dicen qué significa. Otras, muestran solamente la acción que viene después de la palabra en chino.
- ¿Qué has aprendido a decir en chino?
- Si me piden decir una frase en chino, no podría decir nada. Sólo sé algunas palabras, como: wolaila (allá voy), zhem bang (fabuloso), mahotsn (sombrero), xie xie (gracias), ni hao (hola), y otras como tai hao le, woxalaile, tai bang le, que no recuerdo exactamente qué significan.
- Dijiste una que se parece a “walala”, que es un chilenismo…
- Sí: wolaila.
- No se ve tan distinto del castellano. Yo podría decir “toy kansao”, y sonaría como chino… ¿Qué opinas?
- No: si se le dice eso a un chino, no va a entender.
- ¿Qué tengo que hacer entonces?
- Estudiar cuatro años.
- ¿Eso se demora uno en aprender a hablar en chino?
- Eso estudió doña Gloria y, según ella, todavía no sabe bien chino. Hay como tres niveles y ella está en el intermedio.
- ¿Cómo te va en el colegio en el ramo de Inglés?
- Más o menos no más. Es difícil otro idioma. Para mí es difícil hablar en otro idioma, pero, a diferencia del chino, creo que podría hablar con un gringo, porque lo hago en Runescape: una página mundial de juegos.
- ¿Y cómo logras pronunciar tan bien el chino entonces?
- Porque imito a la señora Gloria. Pero a pesar de eso a veces tomo varios intentos para que me salga como ella. Claro que el Tito, el sonidista de la serie, me ha dicho que yo soy el que graba más rápido y bien el chino de todos los actores chilenos.
- ¿Y no te cuesta hacer series para niños tan pequeños cuando tú ya tienes casi 12 años?
- No: no me complica, porque a veces, cuando estoy enfermo, en la mañana, no dan ningún programa para niños de mi edad. Entonces, para pasar el rato, me fijo en el doblaje de los programas para niños chicos. Y luego los imito. Y el Tito también me ayuda, porque él tiene un niño chico. Y me dice, cuando no me sale altiro, dónde ponerle las pausas o cómo mejorar el ritmo.
- De todo lo que has hecho en doblaje o publicidad, ¿qué es lo que recuerdas con más cariño o lo que me te ha gustado?
- No me gusta uno en especial: ¡me gustan todos! Uno donde decía: “¡Libre, porque salgo sin polerón, y no me resfrío”; el de Milo (y Pablo lo empieza a actuar entero, porque se acuerda del texto casi completo), donde el niño hacía de todo, y gracias a Milo; el del conejito de pascua, o el de: “¡Ándate en el pasillo, poh, tata. Así te vay pinchando con la azafata!”. Ese salió harto. Era de Lan.
- Recuerdas más los comerciales que las series…
- Sí, pero también la serie Nouki, que no se ha dado en Chile aún. Yo soy Paco, un burro.
- ¿Porfiado?
- No. Es que a los niños les tratan de enseñar a no ser porfiados, y todos eran de lo más obedieeeeeentes. ¡Como un niño modelo!
- ¿Y cómo eres tú en cuanto a la obediencia?
- Eeeeeh… ¡Mi papá sabe!
- ¿Qué crees tú que me diría “tu papá”?
- Yo creo que mi papá te diría… que soy porfiado, pero que he ido mejorando mucho, y que ya no soy tan porfiado como hace tres años o más.
- ¿Cómo has logrado mejorar en eso?
- Me lo propuse, y comencé a practicar.
- Igual que con el chino mandarín…
- Podría decirse.
- O sea, que si uno se lo propone, puede lograr…
- ¡Cualquier cosa! -interrumpe decidido, sonriente y enérgico.
- Gracias, Chinito, por esta entrevista.
- De nada, Poch, por entrevistarme.
- Pablo, ¿cómo te sientes por doblar al personaje Tolee, en Ni Hao, Kai-Lan?
- Estoy feliz, porque es un desafío por el chino: no es como todos los monitos, a los que hay que ponerles la voz, sino que es más difícil, porque la pronunciación en chino, si la dices de una manera, con un acento, significa una cosa y con otro acento significa otra. Tienes que hacerlo igual que el personaje y siguiendo la voz que ha grabado también doña Gloria (jefa de traductores en Dint), que ya sabe chino mandarín.
- ¿Cuánto has grabado ya de la serie?
- Voy en el capítulo 10.
- ¿Qué te ha parecido?
- Encuentro que para los niños no va a ser tan fácil aprender chino con este programa, porque hay veces en que no dicen lo que significa la palabra en chino. Hasta a mí me cuesta comprender el significado. Pero sí hay veces en que dicen qué significa. Otras, muestran solamente la acción que viene después de la palabra en chino.
- ¿Qué has aprendido a decir en chino?
- Si me piden decir una frase en chino, no podría decir nada. Sólo sé algunas palabras, como: wolaila (allá voy), zhem bang (fabuloso), mahotsn (sombrero), xie xie (gracias), ni hao (hola), y otras como tai hao le, woxalaile, tai bang le, que no recuerdo exactamente qué significan.
- Dijiste una que se parece a “walala”, que es un chilenismo…
- Sí: wolaila.
- No se ve tan distinto del castellano. Yo podría decir “toy kansao”, y sonaría como chino… ¿Qué opinas?
- No: si se le dice eso a un chino, no va a entender.
- ¿Qué tengo que hacer entonces?
- Estudiar cuatro años.
- ¿Eso se demora uno en aprender a hablar en chino?
- Eso estudió doña Gloria y, según ella, todavía no sabe bien chino. Hay como tres niveles y ella está en el intermedio.
- ¿Cómo te va en el colegio en el ramo de Inglés?
- Más o menos no más. Es difícil otro idioma. Para mí es difícil hablar en otro idioma, pero, a diferencia del chino, creo que podría hablar con un gringo, porque lo hago en Runescape: una página mundial de juegos.
- ¿Y cómo logras pronunciar tan bien el chino entonces?
- Porque imito a la señora Gloria. Pero a pesar de eso a veces tomo varios intentos para que me salga como ella. Claro que el Tito, el sonidista de la serie, me ha dicho que yo soy el que graba más rápido y bien el chino de todos los actores chilenos.
- ¿Y no te cuesta hacer series para niños tan pequeños cuando tú ya tienes casi 12 años?
- No: no me complica, porque a veces, cuando estoy enfermo, en la mañana, no dan ningún programa para niños de mi edad. Entonces, para pasar el rato, me fijo en el doblaje de los programas para niños chicos. Y luego los imito. Y el Tito también me ayuda, porque él tiene un niño chico. Y me dice, cuando no me sale altiro, dónde ponerle las pausas o cómo mejorar el ritmo.
- De todo lo que has hecho en doblaje o publicidad, ¿qué es lo que recuerdas con más cariño o lo que me te ha gustado?
- No me gusta uno en especial: ¡me gustan todos! Uno donde decía: “¡Libre, porque salgo sin polerón, y no me resfrío”; el de Milo (y Pablo lo empieza a actuar entero, porque se acuerda del texto casi completo), donde el niño hacía de todo, y gracias a Milo; el del conejito de pascua, o el de: “¡Ándate en el pasillo, poh, tata. Así te vay pinchando con la azafata!”. Ese salió harto. Era de Lan.
- Recuerdas más los comerciales que las series…
- Sí, pero también la serie Nouki, que no se ha dado en Chile aún. Yo soy Paco, un burro.
- ¿Porfiado?
- No. Es que a los niños les tratan de enseñar a no ser porfiados, y todos eran de lo más obedieeeeeentes. ¡Como un niño modelo!
- ¿Y cómo eres tú en cuanto a la obediencia?
- Eeeeeh… ¡Mi papá sabe!
- ¿Qué crees tú que me diría “tu papá”?
- Yo creo que mi papá te diría… que soy porfiado, pero que he ido mejorando mucho, y que ya no soy tan porfiado como hace tres años o más.
- ¿Cómo has logrado mejorar en eso?
- Me lo propuse, y comencé a practicar.
- Igual que con el chino mandarín…
- Podría decirse.
- O sea, que si uno se lo propone, puede lograr…
- ¡Cualquier cosa! -interrumpe decidido, sonriente y enérgico.
- Gracias, Chinito, por esta entrevista.
- De nada, Poch, por entrevistarme.
lunes, 7 de abril de 2008
Entrevista a Ariel Seisdedos, protagonista en español de "Ned" (Nickelodeon)
Hace 10 años, cuando mi hijo mayor, Ariel, fue rechazado por "tímido y poco comunicativo" en el colegio donde yo había estudiado, la jefa de Prebásica nunca imaginó que el pequeñín se iba a convertir en el protagonista de una de las series más importantes de Nickelodeon y que su voz iba a ser conocida en toda Latinoamérica.
Pero yo siempre he creído en el poder de los sueños y del espíritu humano. Para mí, las personas siempre hemos valido una infinidad no solamente por lo que somos hoy, sino por el potencial de lo que podemos llegar a ser mañana.
Y me siento profundamente orgulloso de este ser humano en particular, llamado "Ariel", que quiere decir "El león de Dios". Fui bendecido con traer a este maravilloso niño a este mundo y espero ser bendecido por siempre disfrutando de su fabulosa compañía y de sus grandes enseñanzas.
Ariel tiene trece años y estudia en Octavo Básico del Colegio Pedro de Valdivia de Peñalolén, donde sí fue acogido para entrar a Prekínder y donde es muy querido por sus logros y por el cariño que entrega a los demás.
Y, las vueltas de la vida... Ariel ya no es "tímido", sino un karateca de cinturón café, y a pocos pasos del cinturón negro. Tampoco es "poco comunicativo", sino todo un comunicador de nivel profesional y de reconocimiento internacional. Con apenas trece años...
-Ariel, hace una semana terminó la serie “Ned”, de la cual fuiste el protagonista en castellano. ¿Cómo te sentiste cuando salió el último capítulo por el cable?
-Un poco frustrado, porque hasta ese momento era yo el único que sabía lo que pasaba, y después ya muchas personas lo supieron a parte de mí.
-¿Y qué te gustaba de tener el secreto?
-Que mis compañeros me preguntaban lo que pasaba y yo era el único que les podía contestar.
-¿Qué más sentiste?
-Por otro lado, orgullo, porque había terminado el trabajo y encontré sinceramente que me salió muy bien.
-¿Cuánto tiempo duró tu trabajo en “Ned”?
-Como dos años y medio.
-¿Qué edad tenías cuando grabaste el primer capítulo?
-Empecé a grabar en Dint a los 10, pero con Ned a los 11.
-¡Eras súper chico entonces! ¿Qué te parece haber empezado tan joven en esto de la actuación vocal?
-Creo que me sentía súper inexperto al principio, y después, cuando crecí como doblajista encontré que los capítulos que había grabado antes no eran tan buenos como creía al principio.
-¿Como cuándo sentiste que empezaste a hacerlo realmente bien?
-En la segunda temporada.
-¿Y qué opinaban de tu trabajo en Dint cuando empezaste?
-Decían que me habían llegado muchas felicitaciones desde Nickelodeon.
-¿Qué fue lo que más te gustó de haber protagonizado esta serie?
-Saber lo que pasaba, porque no solo me interesaba por doblarla, sino también porque era buena.
-Entonces la disfrutabas como espectador también.
-Sí. Por supuesto.
-¿Y qué es lo que más te entretenía o te gustaba de la serie, sea como espectador o como el actor doblajista?
-Las escenas de Gordy con la comadreja, porque creo que era lo que causaba más risa en el público.
-Y de las escenas tuyas, ¿cuáles te causaron más risa? ¿Te acuerdas de algunas en particular?
-Generalmente cuando Ned se ponía a hacer gestos raros o cuando tenía mucha actuación en el original.
-¿Cómo cuál?
-Como cuando se pone feliz porque Sussy deja de salir con Loomer y después se pone a gritar como loco bailando y gritando “¡Sí!” a cada rato.
-¿Esa es la misma en que después se ponía a llorar y pasaba de la risa al llanto en un segundo?
-No: esa era en otra temporada. Ahí dejaba de salir con Zed, no con Loomer. Me acuerdo de que me gustaba mucho la actuación del personaje en inglés y también la mía, y que dentro de un minuto ya había cambiado tres veces de ánimo el personaje.
-¿Cómo lo hacías para lograr actuar y marcar distintos estados de ánimo de tu personaje, que era muy versátil?
-Me ponía de pie en el estudio, ¡y me costaba mucho!, sobre todo la parte donde el capítulo de “Fiesta Deportiva”, cuando Ned se viste como mascota de la escuela y anda animando a todas las personas.
-¿Y ponerte de pie te ayudaba?
-Yo lo sentía así al menos.
-¿Y hacías los gestos de Ned también?
-A veces: la mayoría.
-¿Cómo aprendiste a doblar personajes?
-Partí con personajes muy pequeños: rellenos y cosas en el “Cambiemos esposas”, generalmente 4 frases, 5 frases.
-¿Y cuán difícil lo encontrabas?
-Muuucho, y me demoraba un montón de tiempo -dice con nostalgia.
-Entonces, ¿tenías que cultivar la paciencia contigo mismo?
-Yo creo que más que conmigo mismo, ¡los técnicos conmigo! -se ríe.
-¿Qué actitudes te ayudaron para convertirte en un doblajista de nivel profesional?
-Mucha perseverancia. Practicaba de viaje al colegio, en el auto. Necesité también tiempo, porque yo era muy ocupado en el colegio, y además tenía que dar algún tiempo de grabación en Dint.
-¿Cómo te iba en el colegio en las temporada en que grababas?
-Bien igual, porque yo no estudio mucho: me basta con poner atención en clases.
-Entonces no eres medio porrro, como Ned, tu personaje.
-Nooo. Sobre todo no tan porro como Ned en el capítulo de “Den Ybgib”, en que se hacía pasar por nerd.
-¿Alguna vez te ocurrió que la frase no te salía o que estabas medio bloqueado?
-Sí: muchas veces. Sobre todo cuando estaba resfriado o con algún problema a la garganta.
-¿Tenías que grabar igual no más?
-Sí. A excepción de una vez en que estaba creo que con fiebre. Ahí tuvimos que decir a Nickelodeon que esperaran no más.
-¿Y qué pasaba con la voz del personaje cuando estabas resfriado?
-Yo la noto distinta cuando veo los capítulos. Y la siento un poco como más carraspeada.
- A propósito de carraspeada, comenzaste a cambiar la voz antes del última temporada. ¿Cómo influyó eso en la serie?
-Yo encuentro que la mejor temporada fue la segunda, porque ya tenía agarrado el personaje y porque aún no había cambiado tanto la voz.
-¿El personaje o tú?
-Yo. Pero también el personaje.
-Entonces fueron cambiándola juntos: el actor estadounidense y tú…
-Sí. Cuando empecé a grabar la segunda temporada, yo casi no reconocía la voz del actor.
-Y cuando ves la primera temporada en castellano, ¿reconoces la voz que tenías tú?
-Je, jeee. Sí: sé que la hice yo, pero no la reconozco como la reconocía antes.
-¿Ahora puedes hacer la voz de la primera temporada?
-No me resulta. Las inflexiones solamente -ríe.
-¿Y qué sientes con esto de estar creciendo tanto?
-No me siento mal, porque encuentro que el personaje también creció harto.
-¿Y ahora te irán a empezar a dar personajes más grandes, crees tú?
-Ya empezaron un poco, así como de 14 ó 15 años.
-Pero tú tienes 13 recién…
-Sí, pero no hay tantos actores de esa edad.
-¿Qué opinaban tus compañeros y tus compañeras cuando estabas grabando la serie?
-Primero, no me creían. Después, se emocionaban. Y después, me preguntaban acerca de lo que venía más adelante en la serie.
-¿En qué se parece tu colegio al de Ned?
-En que es grande, o al menos esa idea da el de Ned en el set. También, que tiene baldosas de dos colores diferentes en el piso. Tiene una entrada parecida a la que muestran de afuera en la serie.
-¿Y los muchachos? Hay algunos que se parezcan a los de la serie?
-Sicológicamente, sí. Yo tuve un compañero, cuando estaba en Kínder, que se parecía mucho al Loomer (o se parece, porque se cambió de colegio solamente). Me acuerdo de que él me molestaba mucho y yo no me atrevía a defenderme. Parecido a lo que pasa con Ned.
-¿Hasta qué curso fue eso más o menos?
-Creo que se fue en primero o segundo.
-¿Y ahora sabes defenderte?
-Sí, porque en ese tiempo ya practicaba, pero ahora estoy en un cinturón más alto: de karate.
-¿Qué cinturón?
-Café.
-Uuuuy, ¡qué miedo! Si fuera tu papá, ¡no te retaría jamás!
-Ah, ja ja, ja. Ojalá fuera cierto -dice sonriendo incrédulo.
-¿Tú tienes un amigo como Cookie?
-Eeeh… No exactamente, pero sí una especie de grupo de amigos.
-Supongo que no son los bravucones.
-Nooo… Primero, no son deportistas. Pero sí buenos para tirar la talla y para conversar.
-¿Y tienes alguna amiga, como Moze?
-Tampoco.
-¿Tienes varias?
-Dentro del grupo sí, porque no hay muchos hombres. Sólo tres.
-¿Y mujeres?
-A veeer… ¡Cinco!
-¿Y alguna es tu admiradora?
-No pescan mucho ellos con el tema, pero otras personas del curso sí.
-Significa que tus amigos te valoran por lo que eres como persona y no por ser un actor doblajista.
-Sí. De vez en cuando hacen preguntas, pero por lo demás tengo una vida súper normal con ellos.
-Personalmente, a ti te gustaba más Sussy Crabgrass o Moze?
-Moze, porque tenía más interacción con mi personaje. Yo sabía que iban a terminar juntos, pero no quería que pasara luego.
-¿Y cómo los sabías?
-Porque se notaaaba… Se notaba que eso querían con la serie. No con el principio, pero ya desde la segunda temporada y la tercera de todas maneras: desde el principio de la tercera temporada empiezan con el juego.
-Y pensando en su belleza o su manera de ser, ¿igual te gustaba más Moze?
- Sí, porque encontraba a Sussy muy el hoyo del queque.
-¿Se creía mucho?
-Sí. Eso mismo. De hecho hay un capítulo en que no se atreve a decir que está en el programa de almuerzo y era una de las que limpiaban. Era el capítulo de “Un mordisco”.
-¡Qué niño más tragón!
-Sí. Me acuerdo de que da la media mordida a un sándwich y no le queda nada a Ned.
-Tu hermano hizo la voz de Un Mordisco, ¿verdad?
- Sí. También dobló voces de otros personajes, como uno que era chico, con una polera naranja y rubio, y otro negrito que usaba polera verde en un capítulo en que estaba escapando de los gases de Timmy Tut Tut. Y otro al que le gustaba Moze y que también tenía varias frases.
-¿Qué estás haciendo ahora en doblaje?
-Estoy haciendo la voz de Buzz en “Los sustitutos”, y hace como medio año terminé de hacer la voz de Benny, en “Ricky Sprocket”.
-¿Qué has realizado en publicidad?
-Grabé un comercial hoy día, pero era solo un casting. Hice un comercial de Omo. Ese fue hace dos años: ¡cómo pasa el tiempo! En radio, hice uno para el día del niño. A ver si me acuerdo. Era uno que decía: “Quiero un megamasterpowewraterproff ninjalongerhiperstreet versión 2.1 con una bazuka”… y más. ¡Ahí sí que me perdí! Una palabra súper laaarga.
-¿Qué cosas te gusta hacer además de grabar?
-Leer. Leí los libros de Harry Potter y los de las “Crónicas de Narnia”. También empecé a leer los de “La Brújula Dorada”. Generalmente leo libros que tienen algo de magia mezclada con la vida real.
-¿Qué más te gusta?
-Ver televisión. En la casa de mi abuela veo mucha televisión, aunque últimamente estoy saliendo a andar en bicicleta también. Y juego pimpón. En el verano juego harto pimpón. Soy el mejor del curso. Antes era otro compañero, pero yo todavía no empezaba a practicar tanto. Y tocar guitarra y todo tipo de instrumentos. Los que sé tocar, obviamente.
- Al actor de “Ned” en inglés también le gusta tocar guitarra y leer a Harry Potter, ¿sabías?
- Que tocaba guitarra, sí, pero de que leía a Harry Potter no tenía idea.
-¿Qué te gustaría ser cuando grande, Ariel?
-Tengo una mezcla entre científico o ecologista para combatir el calentamiento global, o publicista por mi habilidad para las comunicaciones y la tecnología, y también profesor, para ayudar a otras personas.
-¿Cómo qué profesor de Ned te gustaría ser?
-Como el profesor Wright, porque en un capítulo le hacen una entrevista y dice que lo que más le inspira es ver en los ojos de un alumno que aprendió y que no le interesan sus notas.
-Y a ti te gusta que otros aprendan…
-Sí: enseño a mis compañeros a estudiar o con las notas, porque en realidad en mi curso son bastante porros. No voy a dar nombres, pero… -sonríe socarronamente- el que lea esto se va a dar cuenta.
-¿Qué aprendiste tú, como persona, del personaje que te tocó encarnar por dos años y medio?
-El sentido del humor: disfrutar la vida sin importar las cosas que pasan, porque es de pura mala pata que le ocurren cosas a Ned.
-Disfrutar la vida, entonces, pese a los problemas que se pueda tener…
-Sí: socialmente y, sobre todo, con Sussy, en el caso del personaje. ¡No en mi vida! -aclara con seguridad.
-¿Y en tu vida hay alguna Sussy o alguna Moze?
- No por ahora.
- Gracias, Ariel.
-¡De nada!
Pero yo siempre he creído en el poder de los sueños y del espíritu humano. Para mí, las personas siempre hemos valido una infinidad no solamente por lo que somos hoy, sino por el potencial de lo que podemos llegar a ser mañana.
Y me siento profundamente orgulloso de este ser humano en particular, llamado "Ariel", que quiere decir "El león de Dios". Fui bendecido con traer a este maravilloso niño a este mundo y espero ser bendecido por siempre disfrutando de su fabulosa compañía y de sus grandes enseñanzas.
Ariel tiene trece años y estudia en Octavo Básico del Colegio Pedro de Valdivia de Peñalolén, donde sí fue acogido para entrar a Prekínder y donde es muy querido por sus logros y por el cariño que entrega a los demás.
Y, las vueltas de la vida... Ariel ya no es "tímido", sino un karateca de cinturón café, y a pocos pasos del cinturón negro. Tampoco es "poco comunicativo", sino todo un comunicador de nivel profesional y de reconocimiento internacional. Con apenas trece años...
-Ariel, hace una semana terminó la serie “Ned”, de la cual fuiste el protagonista en castellano. ¿Cómo te sentiste cuando salió el último capítulo por el cable?
-Un poco frustrado, porque hasta ese momento era yo el único que sabía lo que pasaba, y después ya muchas personas lo supieron a parte de mí.
-¿Y qué te gustaba de tener el secreto?
-Que mis compañeros me preguntaban lo que pasaba y yo era el único que les podía contestar.
-¿Qué más sentiste?
-Por otro lado, orgullo, porque había terminado el trabajo y encontré sinceramente que me salió muy bien.
-¿Cuánto tiempo duró tu trabajo en “Ned”?
-Como dos años y medio.
-¿Qué edad tenías cuando grabaste el primer capítulo?
-Empecé a grabar en Dint a los 10, pero con Ned a los 11.
-¡Eras súper chico entonces! ¿Qué te parece haber empezado tan joven en esto de la actuación vocal?
-Creo que me sentía súper inexperto al principio, y después, cuando crecí como doblajista encontré que los capítulos que había grabado antes no eran tan buenos como creía al principio.
-¿Como cuándo sentiste que empezaste a hacerlo realmente bien?
-En la segunda temporada.
-¿Y qué opinaban de tu trabajo en Dint cuando empezaste?
-Decían que me habían llegado muchas felicitaciones desde Nickelodeon.
-¿Qué fue lo que más te gustó de haber protagonizado esta serie?
-Saber lo que pasaba, porque no solo me interesaba por doblarla, sino también porque era buena.
-Entonces la disfrutabas como espectador también.
-Sí. Por supuesto.
-¿Y qué es lo que más te entretenía o te gustaba de la serie, sea como espectador o como el actor doblajista?
-Las escenas de Gordy con la comadreja, porque creo que era lo que causaba más risa en el público.
-Y de las escenas tuyas, ¿cuáles te causaron más risa? ¿Te acuerdas de algunas en particular?
-Generalmente cuando Ned se ponía a hacer gestos raros o cuando tenía mucha actuación en el original.
-¿Cómo cuál?
-Como cuando se pone feliz porque Sussy deja de salir con Loomer y después se pone a gritar como loco bailando y gritando “¡Sí!” a cada rato.
-¿Esa es la misma en que después se ponía a llorar y pasaba de la risa al llanto en un segundo?
-No: esa era en otra temporada. Ahí dejaba de salir con Zed, no con Loomer. Me acuerdo de que me gustaba mucho la actuación del personaje en inglés y también la mía, y que dentro de un minuto ya había cambiado tres veces de ánimo el personaje.
-¿Cómo lo hacías para lograr actuar y marcar distintos estados de ánimo de tu personaje, que era muy versátil?
-Me ponía de pie en el estudio, ¡y me costaba mucho!, sobre todo la parte donde el capítulo de “Fiesta Deportiva”, cuando Ned se viste como mascota de la escuela y anda animando a todas las personas.
-¿Y ponerte de pie te ayudaba?
-Yo lo sentía así al menos.
-¿Y hacías los gestos de Ned también?
-A veces: la mayoría.
-¿Cómo aprendiste a doblar personajes?
-Partí con personajes muy pequeños: rellenos y cosas en el “Cambiemos esposas”, generalmente 4 frases, 5 frases.
-¿Y cuán difícil lo encontrabas?
-Muuucho, y me demoraba un montón de tiempo -dice con nostalgia.
-Entonces, ¿tenías que cultivar la paciencia contigo mismo?
-Yo creo que más que conmigo mismo, ¡los técnicos conmigo! -se ríe.
-¿Qué actitudes te ayudaron para convertirte en un doblajista de nivel profesional?
-Mucha perseverancia. Practicaba de viaje al colegio, en el auto. Necesité también tiempo, porque yo era muy ocupado en el colegio, y además tenía que dar algún tiempo de grabación en Dint.
-¿Cómo te iba en el colegio en las temporada en que grababas?
-Bien igual, porque yo no estudio mucho: me basta con poner atención en clases.
-Entonces no eres medio porrro, como Ned, tu personaje.
-Nooo. Sobre todo no tan porro como Ned en el capítulo de “Den Ybgib”, en que se hacía pasar por nerd.
-¿Alguna vez te ocurrió que la frase no te salía o que estabas medio bloqueado?
-Sí: muchas veces. Sobre todo cuando estaba resfriado o con algún problema a la garganta.
-¿Tenías que grabar igual no más?
-Sí. A excepción de una vez en que estaba creo que con fiebre. Ahí tuvimos que decir a Nickelodeon que esperaran no más.
-¿Y qué pasaba con la voz del personaje cuando estabas resfriado?
-Yo la noto distinta cuando veo los capítulos. Y la siento un poco como más carraspeada.
- A propósito de carraspeada, comenzaste a cambiar la voz antes del última temporada. ¿Cómo influyó eso en la serie?
-Yo encuentro que la mejor temporada fue la segunda, porque ya tenía agarrado el personaje y porque aún no había cambiado tanto la voz.
-¿El personaje o tú?
-Yo. Pero también el personaje.
-Entonces fueron cambiándola juntos: el actor estadounidense y tú…
-Sí. Cuando empecé a grabar la segunda temporada, yo casi no reconocía la voz del actor.
-Y cuando ves la primera temporada en castellano, ¿reconoces la voz que tenías tú?
-Je, jeee. Sí: sé que la hice yo, pero no la reconozco como la reconocía antes.
-¿Ahora puedes hacer la voz de la primera temporada?
-No me resulta. Las inflexiones solamente -ríe.
-¿Y qué sientes con esto de estar creciendo tanto?
-No me siento mal, porque encuentro que el personaje también creció harto.
-¿Y ahora te irán a empezar a dar personajes más grandes, crees tú?
-Ya empezaron un poco, así como de 14 ó 15 años.
-Pero tú tienes 13 recién…
-Sí, pero no hay tantos actores de esa edad.
-¿Qué opinaban tus compañeros y tus compañeras cuando estabas grabando la serie?
-Primero, no me creían. Después, se emocionaban. Y después, me preguntaban acerca de lo que venía más adelante en la serie.
-¿En qué se parece tu colegio al de Ned?
-En que es grande, o al menos esa idea da el de Ned en el set. También, que tiene baldosas de dos colores diferentes en el piso. Tiene una entrada parecida a la que muestran de afuera en la serie.
-¿Y los muchachos? Hay algunos que se parezcan a los de la serie?
-Sicológicamente, sí. Yo tuve un compañero, cuando estaba en Kínder, que se parecía mucho al Loomer (o se parece, porque se cambió de colegio solamente). Me acuerdo de que él me molestaba mucho y yo no me atrevía a defenderme. Parecido a lo que pasa con Ned.
-¿Hasta qué curso fue eso más o menos?
-Creo que se fue en primero o segundo.
-¿Y ahora sabes defenderte?
-Sí, porque en ese tiempo ya practicaba, pero ahora estoy en un cinturón más alto: de karate.
-¿Qué cinturón?
-Café.
-Uuuuy, ¡qué miedo! Si fuera tu papá, ¡no te retaría jamás!
-Ah, ja ja, ja. Ojalá fuera cierto -dice sonriendo incrédulo.
-¿Tú tienes un amigo como Cookie?
-Eeeh… No exactamente, pero sí una especie de grupo de amigos.
-Supongo que no son los bravucones.
-Nooo… Primero, no son deportistas. Pero sí buenos para tirar la talla y para conversar.
-¿Y tienes alguna amiga, como Moze?
-Tampoco.
-¿Tienes varias?
-Dentro del grupo sí, porque no hay muchos hombres. Sólo tres.
-¿Y mujeres?
-A veeer… ¡Cinco!
-¿Y alguna es tu admiradora?
-No pescan mucho ellos con el tema, pero otras personas del curso sí.
-Significa que tus amigos te valoran por lo que eres como persona y no por ser un actor doblajista.
-Sí. De vez en cuando hacen preguntas, pero por lo demás tengo una vida súper normal con ellos.
-Personalmente, a ti te gustaba más Sussy Crabgrass o Moze?
-Moze, porque tenía más interacción con mi personaje. Yo sabía que iban a terminar juntos, pero no quería que pasara luego.
-¿Y cómo los sabías?
-Porque se notaaaba… Se notaba que eso querían con la serie. No con el principio, pero ya desde la segunda temporada y la tercera de todas maneras: desde el principio de la tercera temporada empiezan con el juego.
-Y pensando en su belleza o su manera de ser, ¿igual te gustaba más Moze?
- Sí, porque encontraba a Sussy muy el hoyo del queque.
-¿Se creía mucho?
-Sí. Eso mismo. De hecho hay un capítulo en que no se atreve a decir que está en el programa de almuerzo y era una de las que limpiaban. Era el capítulo de “Un mordisco”.
-¡Qué niño más tragón!
-Sí. Me acuerdo de que da la media mordida a un sándwich y no le queda nada a Ned.
-Tu hermano hizo la voz de Un Mordisco, ¿verdad?
- Sí. También dobló voces de otros personajes, como uno que era chico, con una polera naranja y rubio, y otro negrito que usaba polera verde en un capítulo en que estaba escapando de los gases de Timmy Tut Tut. Y otro al que le gustaba Moze y que también tenía varias frases.
-¿Qué estás haciendo ahora en doblaje?
-Estoy haciendo la voz de Buzz en “Los sustitutos”, y hace como medio año terminé de hacer la voz de Benny, en “Ricky Sprocket”.
-¿Qué has realizado en publicidad?
-Grabé un comercial hoy día, pero era solo un casting. Hice un comercial de Omo. Ese fue hace dos años: ¡cómo pasa el tiempo! En radio, hice uno para el día del niño. A ver si me acuerdo. Era uno que decía: “Quiero un megamasterpowewraterproff ninjalongerhiperstreet versión 2.1 con una bazuka”… y más. ¡Ahí sí que me perdí! Una palabra súper laaarga.
-¿Qué cosas te gusta hacer además de grabar?
-Leer. Leí los libros de Harry Potter y los de las “Crónicas de Narnia”. También empecé a leer los de “La Brújula Dorada”. Generalmente leo libros que tienen algo de magia mezclada con la vida real.
-¿Qué más te gusta?
-Ver televisión. En la casa de mi abuela veo mucha televisión, aunque últimamente estoy saliendo a andar en bicicleta también. Y juego pimpón. En el verano juego harto pimpón. Soy el mejor del curso. Antes era otro compañero, pero yo todavía no empezaba a practicar tanto. Y tocar guitarra y todo tipo de instrumentos. Los que sé tocar, obviamente.
- Al actor de “Ned” en inglés también le gusta tocar guitarra y leer a Harry Potter, ¿sabías?
- Que tocaba guitarra, sí, pero de que leía a Harry Potter no tenía idea.
-¿Qué te gustaría ser cuando grande, Ariel?
-Tengo una mezcla entre científico o ecologista para combatir el calentamiento global, o publicista por mi habilidad para las comunicaciones y la tecnología, y también profesor, para ayudar a otras personas.
-¿Cómo qué profesor de Ned te gustaría ser?
-Como el profesor Wright, porque en un capítulo le hacen una entrevista y dice que lo que más le inspira es ver en los ojos de un alumno que aprendió y que no le interesan sus notas.
-Y a ti te gusta que otros aprendan…
-Sí: enseño a mis compañeros a estudiar o con las notas, porque en realidad en mi curso son bastante porros. No voy a dar nombres, pero… -sonríe socarronamente- el que lea esto se va a dar cuenta.
-¿Qué aprendiste tú, como persona, del personaje que te tocó encarnar por dos años y medio?
-El sentido del humor: disfrutar la vida sin importar las cosas que pasan, porque es de pura mala pata que le ocurren cosas a Ned.
-Disfrutar la vida, entonces, pese a los problemas que se pueda tener…
-Sí: socialmente y, sobre todo, con Sussy, en el caso del personaje. ¡No en mi vida! -aclara con seguridad.
-¿Y en tu vida hay alguna Sussy o alguna Moze?
- No por ahora.
- Gracias, Ariel.
-¡De nada!
Gerardo Rocha: el legado del hombre y del empresario
“Todo está en ti”. Así se llama su obra de autoayuda superventas. Gerardo Rocha, prestigioso empresario educacional conocido más bien por la élite que por las masas, pasó a ser muy tristemente célebre para toda la opinión pública acusado de asesinar y quemar a un martillero público del cual sentía celos y quedando él mismo, por accidente, en peligro de muerte.
Yo estaba a punto de adquirir este libro cuando me enteré de la terrible noticia. Había visto ejemplares algunas veces en mesones de las librerías y observado cómo recientemente había vuelto a aparecer en uno de los rankings de ventas. También había leído en dos oportunidades la contraportada y me había dicho: “La próxima vez lo compro”, pues estaba leyendo otras cosas. Mi motivación principal es que, como me dedico al desarrollo personal y organizacional como consultor y escritor, valoro mucho a los pocos escritores chilenos de autoayuda.
En un mundo tan alienado y en un país de tan bajos índices de lectura, una de las cosas que más escasean son las personas que nos orientan para que tengamos una vida más feliz.
Mis preguntas son: ¿por qué sucedió lo que sucedió? ¿Y para qué ocurrió? A la primera interrogante, contesto que nadie está libre de pecado y que ninguno de nosotros debiera lanzar la primera piedra. Me resulta especialmente paradojal este caso, pues se trata de un empresario devoto católico y además vinculado a la doctrina de Santo Tomás de Aquino, que nos remite a la del otro Santo Tomás, el del “Ver para creer”. Qué irónico, pero, sobre todo, qué poderoso se torna este mensaje a la luz de este penoso episodio que manchó la vida de un gran hombre y gran empresario, que ayudó a tantos seres humanos a forjarse un futuro mejor.
Y creo que justamente en lo poderoso de este mensaje se encuentra el para qué de todo esto. Primero, la importancia de la vida familiar sana para disminuir las posibilidades de un crimen pasional. ¿Cuántas personas se muestran líderes, proactivas y empáticas en su entorno laboral y tienen, como decimos en Chile, la chacra en su vida personal? Quizás la misma cantidad que no ha entendido que la familia es la unidad fundamental de la sociedad, que los miembros de la familia son el verdadero prójimo y que hay que lograr primero el éxito en lo pequeño e invisible y… ¡jamás postergarlo por el éxito en lo grande y visible!
El segundo para qué, y más fundamental aun, es que las demás personas nunca olvidemos que la elección entre el bien y el mal no se hace una sola vez en la vida, sino cada nueva mañana y a cada momento del día. Siempre…
Ahora, por ejemplo, te sugiero que elijamos no arrojar la primera piedra.
Al terminar esta columna, iré a comprar el libro. Si no lo has leído, te recomiendo hacerlo. El escritor y empresario Gerardo Rocha vino a este mundo a enseñarnos, a sus miles de lectores, que “todo está en ti”. Y, a sus miles de alumnos o de profesores que hemos pasado por sus casas de estudios, que “Tú puedes”.
Son muy pocos los hombres que nos han enseñado esas grandes verdades.
Yo estaba a punto de adquirir este libro cuando me enteré de la terrible noticia. Había visto ejemplares algunas veces en mesones de las librerías y observado cómo recientemente había vuelto a aparecer en uno de los rankings de ventas. También había leído en dos oportunidades la contraportada y me había dicho: “La próxima vez lo compro”, pues estaba leyendo otras cosas. Mi motivación principal es que, como me dedico al desarrollo personal y organizacional como consultor y escritor, valoro mucho a los pocos escritores chilenos de autoayuda.
En un mundo tan alienado y en un país de tan bajos índices de lectura, una de las cosas que más escasean son las personas que nos orientan para que tengamos una vida más feliz.
Mis preguntas son: ¿por qué sucedió lo que sucedió? ¿Y para qué ocurrió? A la primera interrogante, contesto que nadie está libre de pecado y que ninguno de nosotros debiera lanzar la primera piedra. Me resulta especialmente paradojal este caso, pues se trata de un empresario devoto católico y además vinculado a la doctrina de Santo Tomás de Aquino, que nos remite a la del otro Santo Tomás, el del “Ver para creer”. Qué irónico, pero, sobre todo, qué poderoso se torna este mensaje a la luz de este penoso episodio que manchó la vida de un gran hombre y gran empresario, que ayudó a tantos seres humanos a forjarse un futuro mejor.
Y creo que justamente en lo poderoso de este mensaje se encuentra el para qué de todo esto. Primero, la importancia de la vida familiar sana para disminuir las posibilidades de un crimen pasional. ¿Cuántas personas se muestran líderes, proactivas y empáticas en su entorno laboral y tienen, como decimos en Chile, la chacra en su vida personal? Quizás la misma cantidad que no ha entendido que la familia es la unidad fundamental de la sociedad, que los miembros de la familia son el verdadero prójimo y que hay que lograr primero el éxito en lo pequeño e invisible y… ¡jamás postergarlo por el éxito en lo grande y visible!
El segundo para qué, y más fundamental aun, es que las demás personas nunca olvidemos que la elección entre el bien y el mal no se hace una sola vez en la vida, sino cada nueva mañana y a cada momento del día. Siempre…
Ahora, por ejemplo, te sugiero que elijamos no arrojar la primera piedra.
Al terminar esta columna, iré a comprar el libro. Si no lo has leído, te recomiendo hacerlo. El escritor y empresario Gerardo Rocha vino a este mundo a enseñarnos, a sus miles de lectores, que “todo está en ti”. Y, a sus miles de alumnos o de profesores que hemos pasado por sus casas de estudios, que “Tú puedes”.
Son muy pocos los hombres que nos han enseñado esas grandes verdades.
jueves, 28 de febrero de 2008
La tragedia del avión de Peñalolén
Una pena tremenda.
Una tragedia tan cercana.
No es solo mi comuna, sino también mi comunidad parroquial, con una conocida entre las víctimas: Sandra, la coordinadora de catequesis de Primera Comunión que mis hijos acaban de hacer en la Parroquia San Alberto Hurtado y a cuya familia le envío todo mi cariño.
También es mi municipalidad, con Claudio, un alcalde tan cercano que, cuando el viernes pasado vino a inaugurar el semáforo de la entrada a mi villa nos invitó a todos los vecinos a usar la "infra" deportiva de la "muni". Eso incluía la multicancha del desastre.
El avión cayó a escasas cuatro cuadras de mi casa. Pertenece a Carabineros, igual que varios de mis familiares, entre ellos el oficial y piloto Marco Alvarado. Hace justo dos años mi esposa, mis hijos y yo volamos con él en un avión idéntico al que amputó tantos sueños ayer.
El accidente me toca el alma más de lo que quisiera.
Me sumo a quienes creen que los aeródromos no deben estar en medio de la ciudad, cuestión que sostengo desde que hace 17 años escribí un reportaje titulado "Vuelos hacia la muerte" en revista "Qué Pasa".
Qué cerca estamos, a cada momento, de la muerte, esa cruda realidad en la que no solemos pensar, pero que nos destroza cuando aparece a nuestro lado.
Y qué cerca estamos, a cada instante, de la vida plena y feliz. Por eso, ¡aprovechémosla mientras la tengamos! El único día que existe realmente es hoy. Y el amor está en tu corazón permanentemente si tú no dejas que se te escape.
Una tragedia tan cercana.
No es solo mi comuna, sino también mi comunidad parroquial, con una conocida entre las víctimas: Sandra, la coordinadora de catequesis de Primera Comunión que mis hijos acaban de hacer en la Parroquia San Alberto Hurtado y a cuya familia le envío todo mi cariño.
También es mi municipalidad, con Claudio, un alcalde tan cercano que, cuando el viernes pasado vino a inaugurar el semáforo de la entrada a mi villa nos invitó a todos los vecinos a usar la "infra" deportiva de la "muni". Eso incluía la multicancha del desastre.
El avión cayó a escasas cuatro cuadras de mi casa. Pertenece a Carabineros, igual que varios de mis familiares, entre ellos el oficial y piloto Marco Alvarado. Hace justo dos años mi esposa, mis hijos y yo volamos con él en un avión idéntico al que amputó tantos sueños ayer.
El accidente me toca el alma más de lo que quisiera.
Me sumo a quienes creen que los aeródromos no deben estar en medio de la ciudad, cuestión que sostengo desde que hace 17 años escribí un reportaje titulado "Vuelos hacia la muerte" en revista "Qué Pasa".
Qué cerca estamos, a cada momento, de la muerte, esa cruda realidad en la que no solemos pensar, pero que nos destroza cuando aparece a nuestro lado.
Y qué cerca estamos, a cada instante, de la vida plena y feliz. Por eso, ¡aprovechémosla mientras la tengamos! El único día que existe realmente es hoy. Y el amor está en tu corazón permanentemente si tú no dejas que se te escape.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
